Las fachadas ventiladas constituyen una
revolución en la construcción y renovación de inmuebles. Esta nueva estructura de
fachada se podría considerar como la segunda piel de un edificio y su finalidad es aislar
térmica y acústicamente a través de una cámara de aire en movimiento entre la fachada
original y el muro cortina que se instala.
Esta estructura en forma de panel protege a los edificios del
sobrecalentamiento en verano, y la humedad, en invierno, y les dota de un buen
comportamiento frente al fuego (según la nueva normativa europea euroclase Bs2d0), lo que
supone un gran ahorro energético y una mejora bioclimática de la vivienda.
Las fachadas ventiladas, cuyo uso se está extendiendo por las
ventajas que proporciona, (mayor protección frente a la intemperie, la contaminación
ambiental y mejora del confort térmico) permiten renovar el exterior de un edificio sin
modificar su estructura inicial.
Para la creación de dicha cámara de aire que actúa como un
colchón térmico, se dota a la fachada originaria de un revestimiento de lana de vidrio
sobre el que se colocan los anclajes de sujeción de la nueva estructura superpuesta de
tablero de alta densidad.
Este tipo de cerramiento crea un efecto chimenea y se comporta como
un almacén de calor, con el que se garantiza una reducción considerable en las
transmisiones térmicas desde el exterior de la edificación, en detrimento del consumo
energético.
La fachada ventilada supone una técnica de aislamiento mediante
fibra de vidrio que queda fijada a la cara externa del muro soporte. Utiliza un sistema de
perfiles que permite la suspensión de placas o elementos ligeros, protegiendo y decorando
la fachada.
ZOINMA instala el sistema de revestimiento de fachadas ventiladas
con placas planas y compactas de su proveedor, resultado de un proceso industrial en el
que se aplica de forma combinada calor y presión a resinas sintéticas termoendurecibles,
reforzadas con fibras de madera. Las placas se fijan a subestructuras de madera tratada o
aluminio ancladas al cerramiento base.
Las placas tienen un bajo mantenimiento, no contienen sustancias
nocivas para la capa de ozono en su proceso de producción, y el 85% de sus componentes
son materiales renovables. El aspecto decorativo final se consigue mediante un acabado
superficial con resinas pigmentadas. |